En Montecarlo la postal se repite demasiado seguido: contenedores rebalsados, bolsas rotas por perros callejeros, mal olor, ramas acumuladas durante meses y veredas tomadas por pastizales que crecen sin control. Todo en una ciudad donde los vecinos pagan tasas y servicios esperando algo básico: limpieza, orden y mantenimiento.

Porque acá hay una realidad imposible de esconder. El servicio de recolección y retiro de podas se cobra todos los meses. Entonces, la pregunta incómoda aparece sola: ¿por qué hay barrios donde el camión no pasa como corresponde? ¿Quién controla que los servicios realmente se cumplan? ¿Y quién se hace responsable cuando la basura queda tirada durante días, las podas ocupan media vereda y los yuyos transforman las calles en una imagen de abandono?
Lo preocupante es que el problema ya empieza a naturalizarse. Como si fuera normal convivir con olores nauseabundos, residuos desparramados, montes en las veredas y ramas acumuladas durante meses. Y no, no es normal. Una ciudad no puede acostumbrarse al abandono sin empezar lentamente a deteriorarse.
También hay otra pregunta que muchos vecinos se hacen en voz baja: si el contribuyente se atrasa en el pago, rápidamente llegan intimaciones y recargos. Pero cuando el servicio falla, ¿quién le devuelve al vecino lo que no recibió? ¿Dónde están las explicaciones? ¿Dónde está la planificación?
Mientras tanto, los perros callejeros siguen rompiendo bolsas, los residuos terminan desparramados por cuadras enteras, los pastos largos avanzan sobre las veredas y las podas olvidadas se convierten en pequeños basurales improvisados. Todo frente a vecinos que observan cómo lo básico deja de funcionar.
Porque el problema ya no es solamente la basura. El problema es la sensación de que nadie escucha, nadie controla y nadie responde. Y cuando una ciudad empieza a perder el control de lo cotidiano, lo que crece no es solamente la suciedad: también crece el malestar, el cansancio y la bronca de una comunidad que siente que paga cada vez más… para recibir cada vez menos.


