Las panaderías atraviesan una etapa de fuerte presión económica por el aumento constante de los costos de producción y la caída del poder adquisitivo de los consumidores, una realidad que golpea al sector en distintas provincias del país. Aunque la llegada de las bajas temperaturas impulsó la demanda de chipas, facturas y bizcochos, desde el rubro advierten que el movimiento en los locales no se traduce en mayores ingresos: los clientes siguen asistiendo, pero compran menos.

Miguel Krawczuk señaló que en las últimas semanas se registraron nuevos incrementos en insumos clave como la harina, las margarinas y otros productos esenciales para la elaboración diaria. En ese contexto, el sector mantiene negociaciones para actualizar el programa Ahora Pan, cuyo valor permanece congelado en 2.500 pesos desde hace ocho meses y podría elevarse a 2.800.
Según explicó, la situación no es exclusiva de Misiones. En distintas provincias las panaderías enfrentan una combinación de caída del consumo y dificultades para sostener los costos operativos, en un escenario donde los aumentos de materias primas y servicios siguen presionando sobre la rentabilidad.
Aun así, remarcó que en Misiones existen herramientas que amortiguan parcialmente el impacto. Programas como Ahora Pan y los beneficios energéticos permiten sostener precios más accesibles que en otras jurisdicciones, donde el kilo de pan ya supera ampliamente los valores que hoy se manejan en la provincia.