Padres mantienen la protesta y exigen garantías para terminar la Escuela 773 de Montecarlo

Montecarlo. Padres de alumnos de la Escuela Primaria N° 773 del barrio San Lorenzo continúan apostados en el quincho de la capilla donde actualmente se dictan clases, a la espera de que las autoridades provinciales presenten un documento que garantice la finalización de la obra del nuevo edificio escolar.

Padres mantienen la protesta y exigen garantías para terminar la Escuela 773 de Montecarlo

La postura de las familias es clara: reclaman una garantía formal sobre la continuidad y conclusión de los trabajos antes de permitir que sus hijos regresen a las aulas provisorias.

 

La obra, que originalmente era financiada por el Gobierno nacional, permaneció paralizada durante casi tres años. En los últimos días, sin embargo, la empresa constructora retomó las tareas y comenzó a avanzar principalmente con las instalaciones eléctricas del futuro establecimiento.

 

Según explicó la viceintendenta a cargo del Ejecutivo municipal, Kathia Joerg, desde hace aproximadamente una semana se incorporó el arquitecto que estará a cargo de la continuidad de los trabajos.

 

“Durante toda la semana pasada se estuvieron haciendo todas las tareas de instalaciones eléctricas en todos los salones, espacios de uso común y pasillos”, detalló la funcionaria. También señaló que resta completar la instalación correspondiente al futuro laboratorio y que, si se mantiene el ritmo de trabajo, en los próximos días podrían comenzar las tareas de pintura.

 

La situación de la Escuela 773 se arrastra desde hace años. Ante la falta de respuestas por parte de Nación, el municipio, junto con las autoridades educativas, gestionó ante la Provincia la posibilidad de completar la obra.

 

Joerg sostuvo que la intervención provincial permitirá avanzar sobre una infraestructura que permaneció inconclusa durante un largo período. “Es una obra que realmente estuvo mucho tiempo parada. Los niños están dando clases en condiciones que no son buenas, por eso es el apuro que tenemos”, afirmó.

 

Además, explicó que el proyecto contempla un tinglado destinado al espacio deportivo de la institución, cuya estructura se está armando en otro lugar para luego ser trasladada y ensamblada en el predio escolar.

 

Mientras los trabajos avanzan, las familias mantienen su reclamo. El punto central de la protesta no es solamente que las máquinas vuelvan a la obra, sino que exista un compromiso formal que permita saber cuándo y bajo qué condiciones los alumnos podrán contar finalmente con el edificio escolar que esperan desde hace años.

 

La obra pasó de ser una responsabilidad originalmente financiada por Nación a requerir la intervención provincial para intentar completar una infraestructura que permanece inconclusa. En el medio, quienes continúan esperando son los alumnos y sus familias, que reclaman algo básico: poder estudiar en un edificio escolar terminado y en condiciones adecuadas.

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